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¿Cómo encantar a tu público con el diseño emocional?

¿Cómo encantar a tu público con el diseño emocional?

Mira cómo puedes generar empatía con estrategias visuales.

Uno de los elementos que más afectan la voluntad del cliente de adquirir determinado producto es la estética.

Muchas veces, la decisión final de compra toma en consideración no solo la calidad, seguridad o diferenciales técnicos del producto, sino también su imagen y la forma en que se presenta al público.

El impacto visual es notable. Por eso, es importante que los emprendedores tengan en cuenta el factor estético siempre que piensen sobre la promoción de sus productos.

Quien trabaja online necesita mantener siempre una buena imagen no solo de sí, sino también de todo lo que hace, incluso de su negocio. Después de todo, el entorno virtual es muy visual.

El olvido del aspecto de los productos puestos a la venta en el mercado virtual puede alejar clientes, ya sean nuevos o antiguos. Esto sucede porque la gente está cada vez más atada a los detalles estéticos y puede reemplazar fácilmente un producto, aunque sea bueno, por otro, que le agrade más y que tenga elementos visuales que la persona desee.

La explicación para ello está en el diseño emocional, concepto recientemente formulado y adoptado por grandes empresas alrededor del mundo.

El diseño emocional trata de cómo nos relacionamos con los objetos que nos rodean.

Necesitamos, cada vez más, sentir una identificación con la marca y sus productos. Y eso coloca la estética entre los principales elementos a ser trabajados por aquellos que desean mejorar sus ventas y lograr óptimos resultados.

¿Ya has escuchado hablar de este tema?

En este post te explicaremos el concepto de diseño emocional, cómo se estructura, cuáles son sus implicaciones para tu negocio y te mostramos también cómo puedes comenzar a aplicar el diseño emocional ahora mismo en tus estrategias.

¿Qué es el diseño emocional?

El concepto de diseño emocional es relativamente nuevo en el escenario mundial. Hasta hace poco tiempo, mucho se hablaba de diseño, pero poco o casi nada sobre cómo las emociones afectan la decisión de compra.

Cuando miramos un producto, las primeras impresiones que tenemos sobre él ocurren a nivel inconsciente. Esto significa que la forma física, apariencia y presentación de un objeto pueden influir en la idea que nos formamos sobre él.

Cuando se trata de diseño emocional, el dicho popular “no todo lo que brilla es oro” simplemente no se aplica.

Formamos imágenes mentales sobre los productos basados ​​en las emociones que nos despiertan. Muchas de esas emociones ocurren de forma interna, sin que tengamos una noción clara de que eso está sucediendo, después de todo, nuestras elecciones no siempre son conscientes.

Con eso, varios objetos que compramos en el mercado no son necesariamente los mejores desde el punto de vista de la eficiencia, durabilidad, seguridad u otros detalles de orden técnico. En realidad, adquirimos buena parte de los productos en el día a día debido a las emociones que nos transmiten.

¿Quieres un ejemplo práctico?

¿Cuántas veces elegimos una botella de agua mineral a causa de su etiqueta?

Rara vez, por no decir nunca, la elección se basa en la lectura de la etiqueta, para saber el origen del producto y los niveles de minerales.

Esto solo ejemplifica mejor cómo el diseño emocional orienta nuestras elecciones, consciente e inconscientemente.

Todos los días, necesitamos hacer cientos de elecciones. No nos damos cuenta de buena parte de ellas, pues ocurren de forma oculta, en automático, como dicen algunas personas. Es en ese espacio que actúa el diseño emocional, orientando las elecciones que no notamos que estamos haciendo.

El concepto de diseño emocional fue creado y difundido por Don Norman en su libro Design Emocional: por qué amamos (o detestamos) los objetos del día a día. En él, el autor presenta lo que serían los tres niveles del diseño emocional:

  1. Visceral;
  2. Conductual;
  3. Reflexivo.

Para que un producto tenga éxito, necesita satisfacer los tres niveles emocionales. Vamos a explicar detalladamente cada uno de ellos.

Si quieres escuchar a Don Norman hablando sobre el Diseño Emocional, no te pierdas este TED Talk: 

1. Visceral

El primero y más básico de los niveles del diseño emocional es el visceral.

De acuerdo con Dan Norman, está relacionado con la idea de instinto. Esta es la primera relación que tenemos con cualquier producto, las primeras emociones desencadenadas cuando entramos en contacto con algo nuevo.

Por ser la primera reacción emocional, no siempre es perceptible conscientemente, y mucho menos susceptible de ser controlada.

En ese primer nivel, la forma, colores, contornos y contrastes son fundamentales.

Los colores más vibrantes y saturados, por ejemplo, tienden a despertar más interés por parte de los consumidores. Los objetos desorganizados, a su vez, con formas sin patrón y sin contornos, tienden a causar extrañamiento de forma inmediata.

La belleza de un producto, ya en ese nivel puede hacer que los consumidores dejen de evaluar la usabilidad y la calidad del producto, y se encanten con la estética.

En realidad, de acuerdo al concepto de diseño emocional, cuanto más visceral es un producto, mayor es la probabilidad de que los usuarios consideren que funciona mejor, aunque esto no siempre sea totalmente cierto.

2. Conductual

El segundo nivel emocional es el comportamiento. Se trata de un proceso que ocurre de forma completamente inconsciente. Y es también uno de los niveles más responsables de las decisiones que tomamos diariamente.

El nivel comportamental está muy relacionado con la comodidad de uso del producto, el placer que sentimos al manipularlo. Cuando nos sentimos en el control sobre el producto, dominando su uso de principio a fin, tendemos a identificarnos con él.

Muchas veces, la calidad del producto no es de las mejores, pero la forma como se presenta le garantiza al usuario una experiencia fluida, sin interrupciones. Esto afecta la percepción que tenemos sobre el producto a nivel subconsciente.

El nivel comportamental tiene relación no solo con la facilidad de uso, sino también con el placer de realizar una tarea de principio a fin, sin dificultades.

En el diseño conductual se trata de sentir que tenemos el control. Esto significa tener una respuesta del producto a través de su uso y eficacia, lo que incluye la usabilidad y la comprensión.

3. Reflexivo

El último nivel del diseño emocional descrito por Dan Norman es el reflexivo. Este envuelve al superyó, una de las partes de nuestra mente que no controla nada de lo que se hace y, al mismo tiempo, está de ojo en todo.

El superyó influye, por ejemplo, en la percepción que tenemos de nosotros mismos ante otras personas. Aquí entra la idea de estatus, de ser bien visto por otras personas del cuerpo social.

Al imaginar cómo estamos siendo vistos por otras personas, tendemos a adquirir productos que transitan cierta carga de estatus.

¿Cómo usar el diseño emocional?

Hay varias formas de explotar el diseño emocional para lograr mejores resultados en el mercado. Puede ayudar a encantar al público generando el interés por la compra.

Todos los detalles deben ser pensados para optimizar la imagen transmitida por el producto en el mercado.

A partir de ahora, daremos consejos valiosos para que puedas aumentar el número de tus ventas a partir de los niveles emocionales del diseño emocional.

¡No te lo pierdas!

Crea un vínculo emocional contando una historia

Una de las formas de aplicar y explotar el diseño emocional es contar una historia. Una buena narrativa puede diferenciar productos y atraer la atención.

Cuando un producto se presenta junto con una historia, los clientes se sienten más cercanos e interesados por él. Después de todo, pueden incluso identificarse con la historia que les contaste.

Hay miles de productos en el mercado, muchos de buena calidad y de buen costo-beneficio. ¿Qué los hace diferentes?

La historia que se cuenta, es decir, la forma en que el producto es presentado a los consumidores. Muchas veces, compramos primero la idea y, solo después, el producto.

Emplea elementos que despierten las emociones e imágenes deseadas en los clientes

Vamos a pensar en un restaurante tradicional. Para que pueda atraer clientes, es necesario emplear elementos característicos de un ambiente tradicional, como ollas de hierro, estufa de leña y otros elementos que no se encuentran en un ambiente moderno.

De esta forma, al entrar en contacto con el establecimiento, los clientes van a identificar de inmediato el propósito del negocio.

Este ejemplo nos muestra que los elementos característicos deben permitir la formación de una imagen clara del establecimiento o del producto.

Esmérate en la presentación del producto

Uno de los primeros contactos que las personas tienen con cualquier producto es el embalaje, la forma estética con la que aparece en el mercado.

Las características físicas causan deseo instantáneo, incluso convirtiendo productos de baja calidad en artículos de deseo.

Como ya lo mencionamos, las características estéticas, relativas al diseño, generan la sensación de calidad del producto. Por eso, sobre todo si tu producto es digital, necesitas invertir en la parte visual.

Por ejemplo:

Si creas un ebook, recuerda esmerarte en la diagramación de tu libro digital, para que, además de tener un buen contenido, también sea visualmente atractivo.

Lo mismo vale para los cursos online en vídeos. Es importante pensar en el escenario que utilizarás y en la calidad de sus imágenes, para que tu producto sea atractivo.

Concéntrate en la experiencia de uso

Después del encantamiento por la belleza, es hora de considerar la experiencia de uso del producto. El foco no es solo en la calidad, sino en la satisfacción que tu producto genera cuando es manejado por el cliente.

Cuanto mejor sea la experiencia de uso, el diseño interno y externo, los contornos, curvas y detalles del producto, mayores son las posibilidades de que sea adquirido.

Añade valor y estatus al producto

Además de la belleza, uno de los elementos presentes en la teoría del diseño emocional es el estatus, o sea, la imagen que el producto transmite socialmente.

Entre las diversas opciones de productos existentes en el mercado, todos muy próximos en términos de calidad, las personas van a adquirir aquel que agrega mayor valor social.

Dar una idea de participación en una comunidad, por ejemplo, es algo que agrega mucho estatus frente a las personas. Por eso, un producto que ha sido más promocionado y comprado, probablemente, llamará más la atención que el que aún no es muy conocido.

Lo importante es que entiendas que cuando se trata de diseño emocional, el objetivo es crear algo realmente extraordinario y encantador.

Construir un producto de calidad es importante, pero hacer que se diferencie verdaderamente de los demás es fundamental para garantizar excelentes resultados.

¿Quieres saber cómo hacerlo? Disfruta y lee también nuestro post que te enseña cómo destacarte en medio de profesionales más experimentados.

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