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Entiende sobre emprendimiento social, sus conceptos y razones para comenzar

Entiende sobre emprendimiento social, sus conceptos y razones para comenzar

El emprendimiento social es una de las tendencias más fuertes de los últimos años. ¡Entérate del por qué en este post!

El emprendimiento social es una nueva tendencia, que busca resolver problemas sociales. Para ser un emprendedor social debes generar valor para la sociedad en primer lugar. ¡Y así vas a atraer a tu público y más oportunidades!

Ya se fue el tiempo en que la búsqueda por lucro y crecimiento vertiginoso eran las únicas preocupaciones de una empresa, sin presentar cualquier tipo de objetivo para el bien común de la sociedad.

Hoy en día, el emprendimiento social ocupa una parte muy importante del mercado, reuniendo negocios que pretenden unir el lucro, el desarrollo sostenible y el valor social en las mismas actividades.

¿Quieres comenzar a invertir en este aspecto de tu negocio, pero no sabes qué hacer primero?

¡En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre emprendimiento social!

¿Qué es emprendimiento social?

En el centro de la razón de existencia de cualquier negocio, encontramos su propuesta de valor, que busca agregarlo y relacionarlo con los productos y servicios que se ofrecen.

Cuando hablamos de emprendimiento social, la idea y los moldes de actuación funcionan de la misma manera.

La diferencia es que el foco del negocio, en ese caso, está directamente relacionado con la solución de algún problema social.

Cuestiones sociales que pueden ser trabajadas en el emprendimiento

El problema social escogido por la empresa puede variar de acuerdo con varios aspectos.

Puede referirse a alguna situación frecuente en el lugar donde su negocio actúa, a algún problema que afecte varias personas o a algo estructural en condiciones que estén lejos de ser las ideales.

Estos problemas sociales pueden estar relacionados con cuestiones como la educación, la salud, los derechos humanos, la causa ambiental, la falta de vivienda, la mala distribución de la renta y varios otros aspectos de la sociedad.

Así, una empresa que practica el emprendimiento social tiene, en sus etapas de desarrollo de negocio, actuar en el combate de problemas de esta naturaleza, contribuyendo para el desarrollo sostenible de la comunidad en la cual participa.

¿Cómo es el lucro en el emprendimiento social?

A diferencia de una Organización No Gubernamental (ONG) o de una Organización de la Sociedad Civil de Utilidad Pública (OSCUP), las empresas establecidas en el modelo de emprendimiento social tienen el objetivo de obtener lucro.

Esta búsqueda tiene como fin lograr una forma de autosustentarse por medio de la comercialización de sus productos y servicios, evitando depender exclusivamente de donaciones o patrocinios de terceros.

En la división de organizaciones en sectores y productos, que considera al Estado como primer sector, los negocios como segundo sector y las organizaciones sin fines lucrativos como tercer sector, ya las empresas sociales podrían encajarse en una categoría “dos y medio”.

Al fin y al cabo, los emprendedores sociales tienen un mutuo objetivo, el lucro y el bienestar social.

La idea de lucro

El abordaje del lucro es una de las principales diferencias entre una empresa común y una empresa social. Para el emprendedor común, la idea de lucrar es lo que impulsa su negocio. Su propuesta es atender mercados que puedan pagar por su producto o servicio y, así, producir lucro financiero.

En los emprendimientos comunes, se espera que los emprendedores e inversores obtengan ganancias personales en la esfera financiera, siendo el lucro el principal motivador para la sustentación del negocio.

En cambio, el emprendimiento social no prioriza los lucros financieros para sus inversores. Y esto se da, porque en su mayoría, estos inversores son organizaciones filantrópicas o gubernamentales.

Por lo tanto, a diferencia de las empresas tradicionales, que buscan originar ganancias para inversores y fundadores, los emprendimientos sociales tienen la finalidad de agregar valor para una parte carente de la población que no tenga recursos financieros o políticos para alcanzar los beneficios que desea.

Podemos decir, entonces, que los lucros financieros buscados por el emprendimiento social son un medio para alcanzar los objetivos sociales finales, funcionando como catalizadores en la resolución de los problemas que abordan.

¿Cómo es el emprendimiento social en Latinoamérica?

A lo largo del tiempo, hemos podido ver con emoción como el número de emprendimientos en América Latina ha aumentado. Si bien es cierto que, en general, los países latinoamericanos todavía se encuentran lejos de las cifras de emprendimiento que se registran en Norteamérica o en Europa, los expertos coinciden en que durante los próximos años la región puede vivir un importante crecimiento en lo que a emprendimiento se refiere.

Chile, Brasil, Argentina y México, tienen un largo trayecto en el mundo del emprendimiento. Y cuyas historias son sin duda son dignas de admirar y hacer notar.

Hay varias razones por las cuales Chile se encuentra tan alto en la lista. De por sí, siempre ha tenido una política y economía excelente para hacer negocios, siendo una nación que siempre ha abrazado las nuevas oportunidades de negocios.

A su vez Brasil uno de los países más emprendedores del mundo tiene hoy cerca de 17 millones de pequeños negocios, un número que corresponde al 99 % del total de empresas en el País. Y es de saber que tiene una población de más de 200 millones de habitantes, considerándose el mercado más grande de América del Sur.

Pero tomando en cuenta el Índice Global de Emprendimiento (IGE) elaborado por el Instituto de Emprendimiento y Desarrollo Global (GEDI). Este informe anual, indica que el país latinoamericano más activo a nivel emprendedor es Chile, que ocupa la 19ª posición de un ranking liderado por Estados Unidos, Suiza, Canadá, Reino Unido y Australia.

Los otros países de la región que se encuentran entre los 50 más relevantes a nivel mundial son Puerto Rico (41º lugar), gracias al importante vínculo económico e institucional que mantiene con Estado Unidos, y Colombia (47º), mientras que Uruguay ocupa el puesto 51º

Los desafíos del emprendimiento social

Entretanto, no todo son flores para los emprendimientos sociales. Todavía en la mayoría de los países de américa latina falta un marco legal que reglamente los negocios de impacto y la atracción de recursos aún es muy tenue, lo que dificulta el desarrollo de proyectos de menor escala.

Por eso, los principales emprendedores sociales todavía dependen de donaciones o inversiones directas, convirtiendo a muchos negocios en un híbrido entre empresas sociales y sin fines lucrativos.

A pesar de las dificultades, el escenario es bastante positivo, pues el concepto aún es relativamente nuevo en los países del continente y solo en los últimos años comenzó a atraer el interés y el apoyo de instituciones gubernamentales, como ministerios (Desarrollo Social, Planificación, Industria), y de grandes organizaciones.

5 emprendedores sociales para inspirarse

¿Todavía tienes dudas sobre cómo funciona el emprendimiento social?

¡Separamos, a continuación, 5 ejemplos para que te inspires!

1. Muhammad Yunus y el Banco Grameen

Uno de los principales nombres del emprendimiento social, la iniciativa del hindú Muhammad Yunus es un ejemplo clásico de este tipo de ideología.

El problema que él identificó tenía relación con las condiciones restrictivas que la población bengalí más pobre tenía para obtener hasta las más ínfimas sumas de crédito en bancos.

Incapacitadas de calificarse para préstamos por el sistema formal, estas personas solo podían recurrir a prestamistas locales, que cobraban intereses estratosféricos. El resultado de eso era el agravamiento de la extrema pobreza y el aumento de la cantidad de mendigos en las calles.

Buscando solucionar esta grave situación, Yunus entra en conflicto con el sistema bancario, probando que el riesgo de crédito para préstamos a la población pobre era extremadamente bajo.

¿Cómo lo hizo?

Prestando 27 dólares de sus propias economías para 42 mujeres, habitantes de la pequeña aldea de Jobra.

Los préstamos fueron pagados en su totalidad y el experimento de Yunus probó que, aún con un capital muy reducido, las mujeres invirtieron en su propia fuerza de trabajo, adquiriendo máquinas de costura y produciendo ingresos a partir de sus esfuerzos.

Esos ingresos fueron suficientes para mantenerlas al mismo tiempo en que pagaban el préstamo.

A partir de esa lógica, Muhammad Yunus fundó el Banco Grameen, que se mantenía por medio de intereses sobre los préstamos. El capital originado era reciclado para ayudar a otras mujeres en situación de pobreza.

La actitud de Yunus trajo inspiración, coraje y la prueba de la sostenibilidad de un emprendimiento social de éxito. Conocido como “banquero de los pobres”, Yunus fue el responsable por crear el término “emprendedor social” y fue agraciado con el Premio Nobel de la Paz en el año 2006.

2. Nina Smith y GoodWeave Internacional

El emprendimiento femenino de Nina Smith es un ejemplo. Contrariada con las altas tasas de trabajo infantil en el sector de fabricación de alfombras, creó GoodWeave Internacional, una empresa social orientada a mitigar ese problema.

Actuando tanto en las instalaciones de producción y fabricación de alfombra, principalmente en países asiáticos como la India y Nepal, como en el mercado consumidor europeo y norteamericano, GoodWeave invierte en esfuerzos de concienciación y distribución de sellos de calidad, que certifican la no utilización de mano de obra infantil.

A partir de los esfuerzos de Nina Smith, el índice de trabajo infantil internacional en el sector de fabricación de alfombras se redujo en más del 80 %.

3. Jorge Nazer – Grupo Alto

Este abogado chileno es el fundador del Grupo Alto, una compañía que pretende prevenir y disminuir los robos en tiendas y supermercados, presente en Chile, Colombia, México, Estados Unidos y España.

Su modelo de negocio promete reducir delitos, cambiar conductas, y mejorar las pérdidas de las empresas, a través de tres pilares: recolección de información para saber quienes son, donde viven y cómo roban los delincuentes, persecución penal eficiente para lograr la sanción pertinente y un sistema de marketing disuasivo que genere ambiente de control y ayude a prevenir los hurtos.

Reconocido emprendedor en América Latina, ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera, entre ellos el galardón Emprendedor del Año 2014 entregado por la agencia Ernst & Young y el premio a la innovación Avonni en la categoría servicios. Su empresa logró ocupar la octava posición en el ranking de Great Place to Work en Chile, que reconoce las mejores compañías para trabajar.

4. Mariana Costa – Laboratoria

La peruana Mariana Costa es la fundadora de Laboratoria, un proyecto de emprendimiento social que forma a mujeres jóvenes y de bajos recursos de Perú, México y Chile como programadoras y expertas en desarrollo web.

Costa, quien estudió Relaciones Internacionales en London School of Economics y tiene una maestría en Administración Pública y Desarrollo de la Universidad de Columbia en Nueva York, ya había trabajado en diversos programas de desarrollo social en países como El Salvador, Guatemala, Haití y Kenia. En 2015 fue seleccionada una de los 5 innovadores menores de 35 en Perú, por MIT Technology Review.

En 2014, Laboratoria puso en marcha el primer programa piloto con 15 jóvenes. Durante seis meses, las participantes recibieron un curso intensivo para aprender a utilizar los principales lenguajes de programación, además de un módulo de desarrollo personal para adquirir capacidades de emprendimiento. En 2016, la empresa duplicó su capacidad de formación, capacitando a 300 jóvenes y en 2017 querían llegar a las 600.

El objetivo es empoderar a las mujeres que no han tenido acceso a una educación de calidad para que encuentren empleo en el sector tecnológico, más allá del género y las capacidades económicas. La empresa cuenta ya con sedes en México, Lima y Santiago además de sus nuevos centros de entrenamiento en Guadalajara y São Paulo.

La empresa de Mariana Costa ha generado un alto impacto contando ya con más de 1000 egresadas y más de 400 empresas empleadoras. La tasa de éxito de Laboratoria ha sido extraordinaria.

5. Mariana Andrea Nallim Reciclarg Recycling Technology

La argentina Mariana Andrea Nallim es gerente de la empresa Reciclarg Recycling Technology, dedicada al tratamiento y recuperación de basura electrónica. En 2010, ella y su hermano Farid Nallim, fundaron este proyecto que presta un servicio de reciclaje integral a empresas que generan residuos tecnológicos.

El proceso se divide en cinco labores: recolección, reutilización, reciclaje, diseño sostenible y concienciación a lo largo de toda la cadena. Además, hay varios “puntos limpios” repartidos por la ciudad de Mendoza, donde se ubica la empresa, para que los ciudadanos depositen los aparatos que ya no utilizan.

Los empleados de Reciclarg hacen parte de un programa del Ministerio de Trabajo de Argentina, en el que jóvenes de 18 a 24 años que no han terminado sus estudios se capacitan y trabajan durante un periodo de seis meses, para después hacer parte del equipo de forma permanente.

Por este proyecto, Nallim obtuvo el premio Emprendedora del Año en la categoría Emprendimiento verde, otorgado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), ente que depende de la ONU, durante una ceremonia celebrada en Kenia en julio de este año. Ella fue la única emprendedora de América que quedó seleccionada dentro del grupo de 5 finalistas entre 73 candidatas.

¿Cuáles son las características del emprendimiento social?

Como dijimos anteriormente, el sector social está en ascensión cuando se piensa en emprendimiento en la economía mundial y camina a pasos agigantados para expandir su presencia en toda Latinoamérica.

Funciona, primordialmente, por el sentimiento altruista de los emprendedores, que ven las necesidades de la sociedad y procuran crear valor para la comunidad en primer lugar.

Y por medio de ese sentimiento de desarrollo sostenible y conjunto los emprendedores sociales procuran atraer al público, asociaciones y oportunidades de negocio.

Al observar la mayoría de los emprendimientos sociales alrededor del mundo, podemos apuntar algunas características comunes a este tipo de empresa, como:

  • foco en la población de bajos ingresos;
  • gestión profesionalizada y eficiente para garantizar el éxito del negocio;
  • trabajo empresarial para la resolución de problemas sociales;
  • sentimiento de empatía y solidaridad;
  • creen en el impacto social que promueven a partir de su actividad principal;
  • sentido de responsabilidad ante el público y los resultados presentados.

Además, son consideradas:

  • innovadoras, adaptables y enfocadas en el aprendizaje continuo;
  • audaces y creativas.

Los 4 pilares del emprendimiento social

A partir de las características presentadas anteriormente, los emprendedores sociales enfocan sus acciones básicamente en 4 pilares fundamentales.

1. Colaboración con la comunidad local

Las empresas sociales tienen su foco principal en la inversión en alianzas con gestores gubernamentales de comunidades locales, instituciones de caridad y empresas. Por medio de iniciativas de impacto localizado se enfocan en las cuestiones sociales que pretenden abordar.

2. Solución de cuestiones en gran escala

A diferencia de los servidores sociales, que actúan puntualmente y, muchas veces, enfocados en cuestiones individuales, los emprendedores sociales procuran identificar problemas de gran impacto en la sociedad.

La idea es que, a partir de la identificación de un problema específico, puedan actuar como una nueva alternativa, promoviendo cambios que alteren el status quo de la sociedad y mejoren la calidad de vida de la gente.

3. Valores por encima del lucro

Este es una de las principales guías morales de un emprendedor social. A diferencia de los empresarios tradicionales, estos le dan valor a los impactos sociales promovidos por sus negocios por encima de cualquier tipo de rentabilidad individual.

4. Impactos de largo plazo

Finalmente, el resultado del trabajo de un emprendedor social es visto, casi siempre, a largo plazo. Su actuación se enfoca en la resolución de problemas directamente en su raíz, de modo que las soluciones sean permanentes y con gran impacto en la sociedad con el transcurso de los años.

¿Por qué invertir en un emprendimiento social?

Toda empresa tiene, en su constitución, misión, visión y valores que guían su actuación. Muchas veces, los objetivos convergen para el desarrollo de algún aspecto de la sociedad, de modo que, de alguna manera, esas empresas actúan directa o indirectamente en el campo social.

Si esta es una meta clara para ti y tu negocio, tal vez el emprendimiento social es el mejor camino para invertir. A continuación, mostramos algunas ventajas de ser un emprendedor social.

La posibilidad de ayudar a personas en situación de vulnerabilidad

Uno de los principales motivadores para la fundación de una empresa social es la posibilidad de estimular un sentimiento altruista ya existente y ayudar a transformar la vida de personas en condición vulnerable por medio de un negocio que, aun así, continúa siendo rentable.

Poder transformar la realidad de personas y comunidades de manera socialmente sostenible, colaborando para el desarrollo de un futuro mejor es, probablemente, la mayor motivación de un emprendedor social.

No depender de otras entidades

La actividad filantrópica es esencial para construir una sociedad más justa y equilibrada. Entretanto, el emprendimiento social puede alcanzar los mismos resultados sin, necesariamente, depender de ayuda financiera de otras personas y entidades.

Como también son negocios, las empresas sociales necesitan ser rentables y autosustentables, capaces de mantenerse sin necesidad de interferencia externa.

Grandes posibilidades de innovación

La innovación es una de las principales características de empresas sociales. Como emprendedor social, tendrás un vasto campo de posibilidades para implantar ideas innovadoras, siempre en busca de resultados socialmente positivos.

Apoyo en escala internacional

A pesar de que en Latinoamérica aún está dando los primeros pasos, el apoyo a los emprendimientos sociales es muy incentivado en el resto del mundo.

Con esto, puedes contar con una serie de aliados en potencial para presentar tus ideas, logrando el apoyo necesario para poner tu negocio en práctica.

9 Sugerencias para ser un emprendedor social

1. Identifica el problema

El primer paso para ser un emprendedor social es identificar qué demanda pretendes atender, analizando todo el escenario que originó ese tipo de problema. Es esencial saber qué será combatido para, finalmente, poder planificar los próximos pasos.

Si dudas sobre a qué cuestión servir, procura identificar alguna que sea relevante socialmente y, al mismo tiempo, presente buenas oportunidades de inversión, posibilitando un panorama favorable para la creación de tu empresa social.

2. Define objetivos y metas

Para que tu empresa social funcione correctamente, es esencial que delimites muy bien cuáles son los grandes objetivos del negocio y qué metas deberán alcanzarse para llegar a ese resultado final.

La planificación es la clave de cualquier negocio, principalmente los que no pueden darse el lujo de tener perjuicios.

3. Explora diferentes medios de actuación

No siempre un emprendimiento social necesita corresponder a una empresa con actuación física y directa en la comunidad. Los emprendedores del medio digital pueden invertir, por ejemplo, en productos digitales para servir a una determinada causa.

Cursos online de reciclaje, ebooks que ayuden a la población a reclamar sus derechos ante el Estado, materiales sobre desarrollo sostenible, entre otros. Son varias las posibilidades de actuación para una empresa social en el medio digital.

4. Conoce a los beneficiados

Además de identificar el problema a ser tratado, es fundamental entrar en contacto con el público que será beneficiado con la solución propuesta por tu emprendimiento social.

Tener solo una idea capaz de resolver problemas no es suficiente cuando no se actúa en conjunto con los valores y la cultura de las personas que serán directamente afectadas. Por eso, es fundamental crear empatía y construir, en conjunto, soluciones con el público objetivo de tus acciones.

5. Trabaja en equipo

Conociendo a las personas que pretendes ayudar, resulta mucho más fácil contar con su apoyo. Presenta tus proyectos e invita a la comunidad a participar de la creación del emprendimiento social.

Más que fuentes de información, esas personas son parte fundamental de cualquier proyecto social que se ponga en práctica.

6. Capta recursos

Captar recursos es una de las etapas más complicadas de un emprendimiento social. Por eso, lo ideal es diversificar las fuentes, buscando financiar los proyectos por medio de soluciones como:

  • creación de licitaciones;
  • colaboración de entidades públicas y privadas;
  • crowdfunding;
  • contribuciones de beneficiarios;
  • redes de colaboración.

7. Invierte en una buena comunicación

Los proyectos como empresas sociales necesitan contar con el apoyo del público, ya sea en la divulgación, o en el incentivo al consumo de sus productos y servicios.

Por eso, invertir en una comunicación asertiva y bien estructurada es fundamental para atraer nuevos colaboradores.

Cuanto mayor sea el impacto producido por una empresa social, mayores son las chances de evolucionar, atrayendo un público consumidor mayor y nuevas oportunidades de desarrollo.

8. Apuesta en soluciones innovadoras

La innovación es uno de los principales motores de los emprendimientos sociales. Buscar soluciones aún no exploradas es lo que hace este tipo de negocio prosperar.

Así, procura ver el problema a ser solucionado por una óptica diferenciada y creativa, capaz de originar frutos para la sociedad.

La simplicidad muchas veces puede sorprender hasta a los emprendedores más experimentados.

Por eso, acuérdate también de componer un equipo multidisciplinario y contar con diversidad en el ambiente de trabajo, lo que ayuda a contribuir activamente con ideas diferenciadas.

9. Pide feedbacks

Como las empresas sociales se apoyan fuertemente en un trabajo colaborativo, es fundamental saber lo que piensa cada uno de los involucrados sobre las acciones y cuáles contribuciones pueden ofrecer.

Así, luego de ejecutar cada acción, acuérdate de recoger feedbacks de cada colaborador.

Esos feedbacks deben ser analizados con cuidado, comparándolos con los objetivos previos del proyecto, lo que ayuda a encontrar puntos que todavía se pueden mejorar.

¿El emprendimiento social es posible?

Como has podido darte cuenta a través de esta lectura, el emprendimiento social  es posible así como también se ha vuelto una tendencia en todo el mundo.

Cada vez más, iniciativas de carácter social conquistan espacio en el mercado, además de contar con incentivos de empresas, organizaciones gubernamentales y, principalmente, del público.

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