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¿Cómo hacer una autoevaluación?

¿Cómo hacer una autoevaluación?

7 sugerencias para aprender a evaluarse.

Un buen profesional sabe que la autoevaluación es una excelente herramienta para el desarrollo de su carrera. Mientras tanto, tan importante como obtener feedback de terceros es tener la capacidad de evaluarse a sí mismo.

La autoevaluación es un ejercicio de reflexión que debe ser realizado periódicamente. Estos análisis son una excelente forma de entender tu desempeño y mantenerte en constante desarrollo.

Al principio, puede parecer difícil, porque verse a sí mismo con una mirada imparcial exige autoconocimiento.

Además, también es necesario tener una buena dosis de comprensión, para no terminar siendo demasiado crítico y perturbar tu motivación.

Sin embargo, cuando entiendes que ese es un camino interesante que amplía las posibilidades de crecimiento tanto en la vida profesional como en la personal, resulta más fácil realizar la autoevaluación.

Al fin y al cabo, con ella es posible ver lo que puedes mejorar y todo lo que presenta potencial de desarrollo, entendiendo tus puntos fuertes y débiles como aliados.

Con la práctica, ella se transforma en un hábito indispensable. Por eso, preparamos un guion con 7 sugerencias preciosas del comienzo al fin para que aprendas cómo hacer una autoevaluación eficiente.

Índice
  1. Determina una periodicidad
  2. Haz una lista de tus puntos fuertes y débiles
  3. Identifica cómo reflejas los puntos fuertes de la lista
  4. Potencia tus puntos fuertes en el día a día
  5. Comprende tus puntos débiles
  6. Encuentra medios para utilizar los puntos débiles a tu favor
  7. Sé consciente de adónde quieres llegar

La preparación del ambiente para la autoevaluación

Antes de desarrollar las etapas de la autoevaluación es necesario entender que este es un momento de atención consigo mismo.

Es importante disponer de un tiempo para realizarla sin interrupciones.

El lugar escogido debe ser confortable y silencioso, creando un ambiente tranquilo y libre de interrupciones.

La autoevaluación es una actividad de introspección, un momento de mirar hacia adentro y hacer reflexiones sobre uno mismo.

Para eso, es fundamental saber de dónde vienes y adónde quieres llegar, además de cuáles son las opciones y elecciones que están en este camino.

Teniendo eso en mente, será mucho más fácil establecer las etapas de esa práctica.

1. Determina una periodicidad

El planeamiento es un elemento esencial a la hora de hacer una autoevaluación.

Teniendo en cuenta tu plan de carrera, puedes comprender que tu camino profesional está construido por etapas y en cuál de ellas te encuentras.

¡La determinación de la periodicidad de realización de esta evaluación forma parte del proceso.

Puede llevarse a cabo quincenalmente, mensualmente o en períodos mayores o menores. Todo dependerá de las metas establecidas y las realizaciones, siempre considerando tu capacidad y tu ritmo.

2. Haz una lista de tus puntos fuertes y débiles

Aquí necesitas ser lo más sincero posible contigo mismo.

No es una tarea muy sencilla al principio, especialmente si eres una persona que tiene dificultades para mirarse y admitir sus defectos o si eres demasiado crítico/a para reconocer tus méritos.

De todos modos, engañarte a ti mismo no te va a llevar a ningún lado.

  • ¿Qué es lo que sabes hacer mejor?
  • ¿Qué situación dominas en el ambiente de trabajo?
  • ¿Cuál es tu mejor característica?
  • ¿Y tus bloqueos?
  • ¿En qué situaciones te encuentras más incómodo/a?
  • ¿Cuál es tu principal dificultad?

Si tienes la franqueza necesaria para responder preguntas como estas y colocas tus aspectos positivos y negativos, naturalmente, aparecerán tus aciertos y errores.

De todos modos, ¡ojo! te sugerimos que encares esto sin juzgar demasiado, en virtud de que te va a proporcionar una visión más clara sobre la situación. Y también podrás ver las limitaciones que merecen ser trabajadas y qué aspectos puden ser aprovechados favorablemente.

En verdad, los puntos fuertes y débiles deben ser entendidos como colaboradores.

3. Identifica cómo reflejas los puntos fuertes de la lista

Establecidas tus principales características, es necesario identificar cómo se presentan.

Piensa en cómo tus puntos positivos aparecen en tu entorno laboral, en las relaciones profesionales y con tus compañeros de trabajo.

En qué situaciones te sentiste más cómodo, en las que elogiaron tu conducta o se sintieron entusiasmados con tus acciones.

Puedes ir un poco más allá, y pensar en otras habilidades fuera del lugar de trabajo que también pueden complementar tu jornada profesional.

Intenta mirar de una manera diferente algún hobby u otra actividad que dominas y cómo eso puede manifestarse profesionalmente.

Reflexiona también sobre tu aspecto personal más marcante. Piensa en lo que te identifica, como esa característica sobresale y que eso debe ser constantemente utilizado a tu favor, como una motivación profesional y personal.

4. Potencia tus puntos fuertes en el día a día

Al identificar tus virtudes y dónde te destacas, puedes utilizarlo para mejorar tu desempeño en el trabajo y también ampliar esa capacidad en tu vida profesional de forma general.

Examina las posibilidades, encontrando maneras de utilizar tus cualidades a la hora de estipular tus metas hasta la próxima autoevaluación.

Intenta establecer acciones más concretas y menores, que van a colocar tus atributos en evidencia.

Enfócate también en tus relaciones con los colegas de trabajo y otras personas. ¿Qué puede partir de ti que también será significativo en el grupo en su conjunto?

Vas a percibir que no necesitas contar con características que no son tuyas a la hora de trazar tus metas, si puedes utilizar las que ya tienes para mejorar tu desempeño y la calidad de vida en el trabajo.

5. Comprende tus puntos débiles

Enumera tus puntos débiles pensando en cuáles son las principales barreras o dificultades que ellos te causan en tu día a día.

Aquí deben entrar aspectos personales o técnicos, pudiendo ser algún obstáculo de expresión o relación, inclusive poco conocimiento sobre determinado tema.

Piensa en situaciones en las cuales te encontraste en un impasse, que te hizo sentir inseguro o desalentado.

Piensa también en alguna acción o comportamiento que puede ser entendido como negativo y que puedes mejorar.

Reconocer nuestras partes negativas no necesariamente significa disminuirse o desalentarse.

¡Al contrario! solo reconociendo las actitudes que impiden un buen desempeño es que se puede modificarlas.

Nadie logra ser perfecto todo el tiempo y admitir los defectos es el primer paso para promover el perfeccionamiento.

6. Encuentra medios para utilizar los puntos débiles a tu favor

Es necesario ser honesto también a la hora de proponer acciones considerando tus defectos.

De la misma forma que los aspectos positivos, ellos deben ser entendidos como puntos de partida para las metas a ser cumplidas.

¿De qué te vale prometer terminar de una vez por todas con algún mal hábito que tengas hace tiempo, pero sabes que no será tan fácil librarse de él?

Además de mostrar falta de conocimiento de tí mismo, eso puede originar frustraciones innecesarias.

Lo ideal es establecer pequeñas iniciativas que te estimularán cada vez más al cambio.

A veces, insistir en alguna acción o situación que no ha presentado resultados positivos también puede ser un punto débil que debe ser examinado.

La energía colocada allí puede ser encauzada hacia otras cuestiones de manera positiva.

Debes saber dosificar tus críticas, viendo esos puntos siempre como una motivación para el cambio. Solo así la dificultad puede transformarse en una oportunidad.

7. Sé consciente de adónde quieres llegar

Ten siempre en mente tu objetivo principal. ¿Qué pretendes alcanzar en tu vida profesional?

Piensa en cuál es el momento de tu trayectoria en que te encuentras ahora y cuáles serían los próximos.

Este es el momento ideal para que te identifiques personal y profesionalmente, alineando tus acciones y tus deseos.

Asegúrate de que las metas que quieres cumplir en el espacio de tiempo hasta la próxima autoevaluación están en concordancia con tus aspiraciones profesionales. Ellas deben representar pasos que van a ayudarte a crecer cada vez más y a alcanzar lo que ambicionas.

También puedes establecer preguntas a ser respondidas en el próximo análisis, para medir tus impresiones y desempeño.

Es interesante que organices las ideas y anotes todo a lo largo del proceso, para dejarlo bien visible y que no se te escape nada, por más simple u obvio que pueda parecer.

Finalmente, entiende todo como un proceso y reconoce siempre tu evolución, respetando tu propio ritmo.

Puedes no haber alcanzado algún ítem por completo, pero ver cuánto has progresado te ayudará a mantenerte motivado.

No te olvides de que esa etapa va mucho más allá de establecer metas y plazos.

Este es un ejercicio de autoconocimiento que va a proporcionarte cada vez más comprensión de ti y hasta ir más allá de lo esperado.

Haz tu propia autoevaluación

Una buena autoevaluación es la que te posibilita comprender cómo eres, examinando tus propias características, positivas o negativas, de manera favorable a tu crecimiento.

Esta es una estrategia poderosa que va a ayudarte a transformarte en el/la profesional que deseas ser.

Resulta tan eficiente porque sitúa al profesional en contacto consigo mismo. Lógicamente, a medida que te vas conociendo más profundamente, puedes tomar decisiones con mucha más competencia y aprovechar mejor tus habilidades y dones.

Esta es una iniciativa que solo puede brindarte beneficios, en función de que la persona se siente más segura en las diversas áreas importantes de su vida, ya sea profesional o personal.

Además, una persona motivada y segura acaba contagiando el entorno de manera positiva. Las personas tienden a sentirse más entusiasmadas al percibir actitudes inspiradoras a su alrededor, y eso puede transformar el entorno laboral en un sitio mucho más constructivo y con bienestar.

Si también crees que la calidad de vida es esencial y quieres apostar aún más en ella para ser un(a) buen(a) profesional, seleccionamos un post sobre cómo eliminar hábitos tóxicos para tener más éxito profesional. ¡Aprovéchalo!

Hasta la próxima :)

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